El gato sobre la falda
Federico nació en medio de un bombardeo. Su madre viajaba en un tren que cruzaba una región del sur de Polonia, cuando un explosivo lanzado por aviones nazis alcanzaron al tren. En el acto, ella perdió una pierna, pero también logró dar a luz a su primer hijo.
Mi nacimiento fue una hazaña, dice siempre Fede en su carnicería, cuando quiere comenzar una conversación con un cliente al que no le ha contado todavía esa historia. Y después de escuchar su relato es imposible no imaginar a la pierna de su mamá en una de los enormes muslos de cerdo que acomoda en el frigorífico que está a la vista del consumidor.
Además, detrás de la caja de “Carnitas”, el nombre más original de la carnicería que se le ocurrió a Fede, está la foto de la madre. Es una imagen hermosa, aunque también tétrica, si una la ve inmediatamente después de escuchar la historia que cuenta el dueño del negocio y ver la hilera de piernas semicongeladas.
Es una imagen hermosa donde Elisa está sentada en un banco de madera con un campo abierto detrás. La mamá de Fede viste una falda larga y morada, que se extiende hasta el piso. Eso impide apreciar la única pierna y pie que tuvo la señora, quien sonríe a la cámara, al borde de la carcajada, y su suéter turquesa se ve arrugado, sobre todo en la zona de su pecho. Quizá por eso reía, porque parece que acababa de ponerse esa prenda de lana, tal vez obligada por la persona que le tomó la foto.
Yo la tomé, asegura Fede. Y yo me quedo estupefacto por dos segundos, conmovido porque sospecho que el carnicero estaba leyendo mi pensamiento. Pero descarto enseguida la idea porque yo miraba la foto con tanta atención, que era muy fácil intuir, para Fede, que yo me habría estado preguntando quién captó esa imagen.
El gato se llamaba Hermes porque tenía la cara de Hermes, añadió Fede. Yo procuro ver con detalle la cara del animal, pero con la foto colgada en la pared, lejos de mi vista, y en un plano general donde el gato no es el elemento principal, es difícil mirar su cara con precisión para confirmar si es un rostro que represente verdaderamente a un Hermes. Ni siquiera estoy muy seguro de cuáles son los rasgos de una cara de Hermes.
De lo que sí estoy seguro es que, pensándolo bien, el gato sí es el elemento principal de la foto, porque posa encima de la falda de Elisa. Su cuerpo blanco, rubio y con pinceladas cafés, se despliega sobre el lado izquierdo de la falda, con su cola arqueada hacia arriba.
¿Cuál pierna crees que la perdió?, me pregunta Fede, y yo decido que mejor solo iré al supermercado a comprar atún.
Comentarios
Publicar un comentario