El amigato

 -¿Te puedo hacer un retrato? - le pregunté al amigato.



-Es que tengo el oído roto- contestó, de pronto.



-Yo tengo la imaginación extraviada- respondí, clavándole la mirada.

-Lo mío es verdad, lo tuyo es solo un relato - finalizó, retirándose de un salto.


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