Paranoia

Escucho golpes fuertes y secos en el piso de abajo. Lo que primero se me viene a la mente es un asesino que destroza el cráneo y la vida de alguien. No distingo si es él o ella. 

Miro la ventana que está en mi puerta de entrada e imagino que un encapuchado aparece ahí. Agita la puerta como imbécil y grita con el ímpetu de un psicópata. Yo pego un salto a mi cuarto y cierro la puerta, con un pánico diabólico. Me despeino con una intensidad histórica.


Miro la ventana otra vez y no hay nadie. La cabeza hace flashback a la esquina de aquí afuerita, donde un miserable me rompió la cabeza con una pistola. Suspiro intensamente, para contener las iras que siento cuando me acuerdo. Tiemblo un poco; debe ser el frío que entra por la ventana abierta.

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